Luis María Marina + Gladys González

9/2/12

ya no quiero
estar en batalla
conmigo misma
tan sólo quiero
no levantarme de la cama
descansar
de estos últimos años.
Gladys González



Empezamos el programa recordando a la poeta polaca Wislawa Szymborska, que se apagó para siempre en el comienzo del mes más corto del año. Elegimos para nuestro particular homenaje, el poema "Despedida de un paisaje".

Hace un tiempo que Miguel Ángel Lama nos había hablado del libro Continuo mudar (Editora Regional de Extremadura, 2011) de Luis María Marina, así que aprovechamos ahora que está en plena labor de presentación de su publicación, para entrevistarle en la LVE. Empezamos hablando de sus comienzos, de su paso por la embajada de México, lugar donde empezó a publicar sus primeros poemas, e intuimos que también este país le ha dejado otros posos con los que el autor irá nutriendo su lírica.

Ahora que vive en Lisboa, el poeta cacereño aprovecha para compaginar su escritura con la traducción de autores lusos. Luis María nos leyó algunos de los poemas que recoge el libro, y nos aclaró también aspectos que tal vez se le escapen al lector. Continuo mudar es un libro tremendamente culto, que contiene una poesía distinta a la que estamos acostumbrados a leer a menudo, pero no escatima la riqueza de imágenes y el lenguaje cuidado que alimentará la necesidad del lector de profundizar en su verso.

Terminamos nuestra entrevista con el poeta cacereño, escuchando una canción del nuevo disco La orquesta del titanic de Serrat & Sabina, titulada "Idiotas, palizas y calientabraguetas".

Gladys González
Luego nos fuimos al encuentro de la poesía de la chilena Gladys González, en una nueva entrega de Poesía hispanoamericana con la participación de José María Cumbreño, disfrutamos desgranando algunos de los poemas recogidos en Última noche (Ediciones Liliputienses. 2011). Gladys es una poeta que tiene la capacidad de engancharte al verso con la fuerza de un abrazo del que no puedes huir, y es que sus poemas te atraen como un imán y las imágenes que emiten son tan potentes, que aún no habiendo vivido lo que ella nos cuenta, uno se identifica al tiempo que se hace cómplice. El desencanto, la desesperación, la vida al límite es su modo de expresión. Hay motivos más que suficientes para leerla.

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